Impuesto inmobiliario, ABL y sellos: los tributos de una propiedad
Tener, comprar o vender una propiedad en Argentina implica tributos de tres niveles (provincia, municipio y Nación) cuyas reglas varían según la jurisdicción. Esta guía te da el mapa general — el detalle exacto, confirmalo siempre con escribano o contador.
Por tener la propiedad
- Impuesto inmobiliario: tributo provincial sobre el inmueble, calculado sobre la valuación fiscal. Lo paga el propietario, habitualmente en cuotas anuales.
- ABL / tasas municipales: en CABA, el ABL (Alumbrado, Barrido y Limpieza); en municipios bonaerenses y del interior, tasas equivalentes por servicios urbanos. También a cargo del propietario, salvo pacto en contrario en un alquiler.
Al comprar o vender
- Impuesto de sellos: tributo provincial que grava la escritura (y ciertos boletos); la alícuota y las exenciones varían por jurisdicción — varias eximen total o parcialmente a la vivienda única hasta cierto monto. Por costumbre se reparte entre las partes, salvo pacto distinto.
- Para el vendedor: el panorama cambió — el ITI fue eliminado en 2024. Según el año de compra del inmueble, puede corresponder el impuesto a la ganancia por la venta (régimen cedular para inmuebles adquiridos desde 2018, con exención para la casa-habitación). Es el punto más fino de la operación: confirmalo con tu escribano o contador.
- Gastos de escrituración: honorarios del escribano, certificados e inscripción — la mayor parte a cargo del comprador, por costumbre.
Consejos prácticos
- Comprador: presupuestá un colchón de varios puntos porcentuales sobre el precio para sellos y escrituración, según tu jurisdicción.
- Vendedor: tené al día inmobiliario, ABL y expensas: el escribano va a pedir los libres deuda y cada papel faltante atrasa la escritura.
- Inversor: sumá el inmobiliario + ABL + expensas al cálculo de rentabilidad del alquiler: son costos que no desaparecen.