Boleto de compraventa y escritura: el rol del escribano en Argentina
En la compra de una propiedad en Argentina intervienen dos instrumentos que conviene no confundir: el boleto de compraventa y la escritura. Entender qué hace cada uno — y qué verifica el escribano — es la base de una operación segura.
El boleto de compraventa
Es el acuerdo previo entre comprador y vendedor: fija precio, plazos, la seña y las condiciones de la operación. Compromete a las partes pero no transfiere la propiedad — seguís sin ser dueño hasta la escritura. Por eso conviene firmarlo con asesoramiento, pactar qué pasa si alguna parte se arrepiente (la seña suele perderse o devolverse doblada) y fijar fecha y escribanía para escriturar.
La escritura
Es el acto que transfiere efectivamente el dominio: se firma ante escribano y luego se inscribe en el Registro de la Propiedad Inmueble de la jurisdicción. Con la inscripción, el cambio de dueño es oponible a todos.
Qué hace el escribano por vos
- Estudia los títulos: verifica que el vendedor sea el dueño y que la cadena de transmisiones esté en regla.
- Pide certificados de dominio e inhibiciones: confirma que el inmueble no tenga embargos, hipotecas u otras restricciones, y que el vendedor no esté inhibido para vender.
- Controla deudas: impuestos, tasas y, en propiedad horizontal, el libre deuda de expensas.
- Da fe pública del acto, liquida los impuestos de la operación y gestiona la inscripción registral.
Dato práctico: por costumbre, el comprador elige al escribano (y paga la mayor parte de los gastos de escrituración); el vendedor carga con los certificados necesarios para vender y la cancelación de sus deudas.
Errores a evitar
- Señar sin haber visto título ni pedido informes — la seña entregada a un no-dueño es plata perdida.
- Dejar pasar meses entre boleto y escritura sin plazos claros.
- «Ahorrarse» el escribano en operaciones entre conocidos: es justo donde más problemas aparecen.